Zaitu

Comenzamos este 2010 con nuevos proyectos que iremos anunciando aquí. Esperamos contar con vosotros como hasta ahora. Si quieres colaborar envíanos un e-mail. Gracias a todos.

Conócenos

Cuando hablamos del terrorismo, siempre tenemos en mente el TERRORISMO con mayúsculas; pensamos en los grandes atentados, en las personas asesinadas.
* Es lógico.
* No nos es difícil intentar ponernos
en el lugar de estas familias que sufren grandes pérdidas humanas, o incluso en el lugar de aquellas personas que, no habiendo perdido la vida en el atentado terrorista, arrastran secuelas físicas y psicológicas a raíz del mismo, lo que lleva a dificultar enormemente el desarrollo de la vida diaria. No nos damos cuenta que el terrorismo se desarrolla de otras muchas formas en su objetivo final de inculcar miedo a la sociedad como método para imponer una visión determinada de las cosas. A lo largo de los años en Euskadi se han estado llevando a cabo otras formas de terrorismo a las que no se les ha dado publicidad, de las que no se ha hablado, pero que todo el mundo en Euskadi sabía que se estaban dando.

Entorno social y laboral

Durante muchos años ha habido en Euskadi personas que, por pertenecer a un partido político determinado, por ejercer una profesión determinada, o por tener unas determinadas ideas políticas y/o sociales (jueces, fuerzas de seguridad, políticos en cualquier grado de compromiso, periodistas, participantes en movimientos ciudadanos, artistas, profesores, etc.), han vivido una continua situación de amenazas por parte de la banda terrorista ETA o de su entorno. Se ha pretendido y se pretende desalentar y provocar miedo a través de pintadas, amenazas verbales, agresiones físicas, ataques a viviendas, quema de coches, etc. llegando en la mayoría de las ocasiones incluso a tener que vivir permanentemente acompañados por escoltas. Se trata de utilizar publicitariamente las persistentes y sistemáticas acciones violentas, a fin de crear un clima de amenaza y acoso que produzca una sensación de temor continuado y asfixia, que, al último, conduzca a estas víctimas al silencio, a la sumisión o a la huída. O sea, al exilio interno o al externo.

Situación de las victimas

Estas otras formas de ejercer el terrorismo no se han tenido en cuenta a lo largo de los años, no se han hecho reconocimientos al respecto, ni a nivel institucional, ni a nivel de la sociedad en general, donde incluso, en muchas ocasiones, se justifica estas conductas aludiendo que “algo habrán hecho para merecérselo”. A lo largo de estos años, apenas se ha considerado ni tenido en cuenta la situación de continuo estrés a la que están sometidas estas personas. No se les ha reconocido como víctimas, pero han sufrido igualmente numerosas consecuencias derivadas de todo ello. Esta situación de continuo estrés ha mermado, indudablemente, las diferentes áreas vitales de estas personas (personal, laboral, social, familiar), llegando incluso a afectar a todos los miembros de la familia, y repercutiendo, en ocasiones directamente, sobre parejas y/o hijos e hijas.

Objetivo final

A nuestro entender, es un ineludible e inaplazable deber de justicia su reconocimiento institucional y social. Una adecuada atención a estos ciudadanos, involuntarias víctimas del terrorismo anacrónico de ETA,que,por razón de oficio o por otras razones, han defendido y defienden las bases de nuestra actual Democracia.